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Lo que Astrid Lindgren leyó de niña y sus consejos a escritores de libros para niños

En mi último viaje a México entré, como siempre, en una de las tantas librerías de viejo que abundan por la ciudad. Con un lomo casi escondido entre libros más grandes, apareció, con su bonita cubierta, Mi mundo perdido, el pequeño volumen de memorias de la escritora sueca Astrid Lindgren. Un libro publicado en Estocolmo en 1975 y traducido por Herminia Dauer para Juventud en 1985. Un libro prácticamente inencontrable en España que compré enseguida para disfrutar de este género de memorias que tanto me gusta. 
El libro, en realidad, es un gran homenaje al amor de sus padres y, contado como si fuera una leyenda, Lindgren detalla la historia de Samuel y Hanna, de cómo se conocieron y encontraron, cómo se escribieron cartas con las que alimentaron su amor hasta que, finalmente, se casaron y fundaron una familia. La granja Näs donde vivieron, las escenas cotidianas de una infancia sin duda feliz.

  Tuvimos dos cosas que hicieron de nuestra niñez lo que afortunadamente fue: sensación de seguridad, y libertad. Nos sentíamos seguros junto a unos padres que tanto se querían y que siempre tenían tiempo para nosotros, cuando los necesitábamos, pero por lo demás nos dejaban jugar y retozar libremente por el maravilloso lugar que Näs representaba para unos chiquillos.

Lectocrimen: o cómo la mediación puede matar el gusto por la lectura



Escribí estas líneas para presentarlas en una mesa redonda sobre animación a la lectura. El encuentro fue organizado por la Fundación Santillana (IV Festival Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil) y celebrado en la ciudad de Buenos Aires en septiembre de 2017. 

Muchas gracias por la invitación a participar en este panel. Cuando me lo propusieron pensé en escribir algunas líneas sobre la bondadosa tarea que hacemos muchos de los mediadores –y eso seguramente les incluye a ustedes-, y también a mí desde mi blog “anatarambana” con el que intento hacer una mediación entre adultos, pues yo no trabajo directamente con niños.
Pero luego pensé que estaría bien echar un poco de pimienta en esta mesa porque el tema de la misma coincide con algo que me inquieta desde hace mucho tiempo, y con una manera de mediar en la lectura que, lejos de crear lectores, muchas veces los aleja de los libros y la lectura.
Es un tema sobre el que empecé a hablar hace tiempo con una amiga, y cariñosamente lo llamábamos: “Lectocrimen” pues, básicamente hablábamos de algunas prácticas de mediación a la lectura que no funcionan y se siguen utilizando. O cómo una cierta dinámica general de los que median en la lectura, afecta a los lectores. Cuando hablo de mediadores me refiero, sobre todo,  a personas como promotores de lectura, editores, creadores, docentes, bibliotecarios y padres. Es decir, todos los adultos.  
Hablo desde la perspectiva de un país como España, con muchos años de trabajo institucional y escolar de fomento a la lectura y donde, según las estadísticas, más de un tercio de la población adulta no lee ningún libro. Así que, hay mucho para reflexionar en un país con bibliotecas llenas de libros y de libre acceso, con una producción amplia de libros infantiles, con librerías y ferias para acceder a los libros. Sin duda leemos más que hace veinte años, pero sigue siendo una constante preocupación no conseguir tener un espectro más amplio de lectores.

En fin, mi intención es, simplemente, reflexionar sobre algunas cuestiones que me parece que influyen en el abandono temprano de la lectura, y en otras que hacen que los libros dejen de acompañar a los lectores a pesar de nuestros esfuerzos. Algunas de estas cuestiones las he debatido ampliamente en mi blog y otras espero hacerlo más adelante.

He elegido SEIS. Hay más, pero quiero comenzar con estas.
1 La infantilización de la lectura. Hace mucho tiempo (y me parece que todavía hoy), se hacía con adaptaciones de obras clásicas. Y voy a citar a una pareja de grandes lectores, Bioy Casares y Jorge Luis Borges tomado de los diarios del primero:
 Miércoles, 12 de Octubre. Hojeamos los absurdos libros de lectura (para niños que aprenden a leer) del peronismo. Digo que yo aprendí a leer con el Veo y leo. Borges cree haber empezado con El nene. BIOY: "De chico, yo era muy snob y no leía los libros de la Biblioteca Araluce porque eran obras famosas, adaptadas para chicos (leía libros para chicos, como Pinocho; pero no admitía obras para grandes adaptadas para chicos)". BORGES: "A mí me pasaba algo parecido. Una vez leía con mucho orgullo una Historia de Grecia  hasta que vi que en la portada decía Adaptada para los niños
La infantilización hoy, de la lectura, viene de la mano de los álbumes. Un género que ha colapsado la producción. Un género del que solamente se habla cuando decimos Literatura Infantil. Un género en el que vemos cada día obras insulsas, historias escasas cuando no mal escritas y que se apoyan exageradamente en ilustraciones preciosistas. A veces tengo la impresión de que solamente hay libros álbumes en las manos de los niños. Lo que ha significado para la producción editorial este fenómeno es un retroceso de libros de narrativa de aliento. Los niños que tienen más de ocho años se enfrentan al drama de no encontrar libros que les acompañen en la tarea a la que se han aplicado durante años y para la que no encuentran estímulos.
(En este blog hablé de esta cuestión en: Cansados del libro álbum)
2 La escolarización de la lectura. Recientemente trabajé con el equipo editorial de un grupo que tiene libros de texto y nada más comenzar, alguien dijo: “los planes de lectura han muerto”. Me alegró muchísimo escucharlo y tuvimos una discusión muy interesante sobre ello. En España llamamos planes de lectura a un grupo de libros que las editoriales ofrecen como lecturas opcionales en las escuelas. Para acompañar esos libros se adjuntan cuadernos con actividades donde los niños, después de leer el libro seleccionado por los adultos, deben cumplimentarlos. La experiencia de la lectura queda simplificada al máximo, a una serie de preguntas para ver “si han entendido todo”. Esto quiere decir preguntas del tipo: Escribe los nombres de los personajes principales, o hacer listas de elementos que aparecen en el libro, entre otras cosas. Ayer, comiendo con uno de los escritores de este Festival, comentaba que su hija –de ocho años- rechazaba sistemáticamente los libros de una colección que asociaba a la escuela. En esta negación quedaban fuera de su vista libros maravillosos como Matilda de Roald Dahl.
3 En esta línea de lectocrimen, nos encontramos con el famoso: “Hacer algo” después de leer que reduce la lectura a una actividad manual, bien sea construir algo, por supuesto que tenga que ver con el texto leído, hacer un dibujo, o incluso ejercer de escritores queriendo cambiar el final de la historia o inventándose cualquier cosa que nos inspire el texto. Lo importante es que los niños se lleven algo físico a su casa o para colgar en el aula.
4 El abandono de la mediación. Me refiero con esto a ese momento en que dejamos de acompañarles. Les hemos leído durante la primera infancia, nos ha alegrado cada uno de sus pasos con la lectura y, cuando ya saben leer, sencillamente dejamos de leerles en voz alta, delegamos la selección de lecturas a lo que propongan en la escuela, y dejamos de conversar con ellos sobre lo que leen.

5 La llamada Superlij que es un término que, con permiso de los super hérores, me inventé, para hablar de un tipo de libros al que cada vez más se acude con tremenda ansiedad. Libros para dejar el pañal, libros para explicar el alzheimer, libros PARA. Cada vez más parece que los mediadores necesitamos un libro para dialogar sobre un tema. De esta manera, los niños irán recorriendo su camino lector con libros que serán la segunda voz de los adultos: educativa, normativa y hasta moralizante.
(Aquí hablé sobre ello en este blog: Superlij)
6 Y, por último, la feminización de la lectura. (Y ahora levanto la vista para confirmar, una vez más, la estadística). Somos legiones de mujeres mediando en la lectura. Mujeres que, principalmente, recomendamos novelas.  Este es un punto que requeriría más tiempo de exposición, pero la falta de modelos lectores masculinos hace que un gran grupo de varones no considere la lectura importante. A esto se añade que la prescripción casi exclusiva de novelas por parte de las mujeres, impide a los lectores de informativos sentirse parte de la comunidad de lectores. Como ya digo, este es un punto interesante para desarrollar en otro momento.

Quisiera terminar con una cita que me encanta. Porque muchas veces hablamos de los lectores como si fueran una masa uniforme sobre la que podemos incidir en su totalidad. Y nada más lejos de la realidad. Quizás un punto más del lectocrimen sería considerar a todos los niños iguales ante la lectura, sin tener en cuenta sus inquietudes, necesidades, gustos y caprichos. Sin pensar que cada lector construye su propio camino con los libros que él mismo elige y de la manera más inesperada. Por eso quiero terminar con esta cita del escritor norteamericano Dan Fante, hijo del escritor John Fante, que recuerda cómo se inició en la lectura y que he incluido en este blog en una serie sobre cómo se llega a la lectura de diferentes maneras:

En una ocasión papá se ofreció a pagarme por leer: cinco dólares por libro. Me dijo que eligiera un libro de la estantería del salón, que iba del piso al techo. Encontré La llamada de la selva, de Jack London. Me gustaban los colores de la portada. Papá bajó el libro y me lo dio.

-Este tío fue un gran escritor. Has elegido bien.

Sesenta días más tarde había devorado cinco de las novelas de London. Estaba enganchado para siempre.
Dan Fante:

Gracias por su atención.


Ocho ideas equivocadas sobre lo que es ilustrar para niños

David Pintor
Desde hace algunos años tengo la suerte de trabajar con ilustradores dentro del máster iconi . Es siempre un placer y una maravilla ver cómo, durante un año, se levanta el proyecto final y para mí es un honor acompañar a estos creadores que inventan, pelean y se enfrentan a su propia creatividad. Una de las cosas que me interesa, cuando comenzamos, es intentar averiguar cuál es el universo del que vienen, cuáles son sus fuentes de inspiración, qué tienen en la cabeza (tanto estética como literariamente) y desde hace años pregunto, no solo a los alumnos, sino a cuanto ilustrador encuentro para conocer un poco más de dónde viene su trabajo.
También me guía en este impulso ver libros que no sé de dónde salen, con dificultad para secuenciar, con muchos tópicos, con patrones que se repiten una y otra vez, con quién sabe qué inspiración. Y, si hace algún tiempo ya hablamos de Ocho ideas equivocadas sobre lo que es escribir para niños, me animo con esta carta abierta a los ilustradores. Y aquí van:

El libro como objeto (y cinco libros increíbles)

Blancanieves de Warja Lavater


Ahora nos parece que los libros-objeto son esos libros de gran tamaño que se están poniendo de moda. Nada más lejos de la idea de un libro para manipular, para jugar y descubrir los límites de un formato tan claro como el libro. Libros que exploran las posibilidades artísticas del papel, el tamaño, el orden y hasta el contenido. Libros que invitan a los lectores a tocarlos, manipularlos, probar su resistencia y su significado. Los primeros libros así que nos vienen a la cabeza son los Prelibri de Bruno Munari, los de Warja Lavater, los de Katsumi Komagata. Artistas que formulan ideas y pensamientos mediante la imagen y el soporte físico. Historias que son creadas por los lectores según lo que el ojo les señala. Libros, en definitiva, llenos de posibilidades.

Entrevista a Ileana Lotersztain, editora de Ediciones Iamiqué: "Es difícil encontrar buenos autores de libros informativos"


Hoy traemos a este blog una entrevista con una editora muy querida y una editorial aún más apreciada: Ediciones Iamiqué quienes, desde Argentina llevan años haciendo libros informativos divertidos para niños. La entrevista, además, fue realizada in situ por María de los Ángeles Quintero y María Fernanda Maquieira quienes realizaron el curso que imparto en Gretel (UAB) Editar para niños: cómo se construye un catálogo y aplicaron en esta entrevista toda su experiencia y curiosidad. Una entrevista con editores era parte de los trabajos a realizar y, frente a muchas entrevistas por mail, me encantó esta que refleja también el lugar de trabajo. Muchas gracias a ellas y también a editoras como Ileana y Carla quienes, cada día, trabajan para que pasen por nuestras manos libros que no nos dejan indiferentes.

Entrevista a Raquel Franco (Pequeño Editor): "Hay un trabajo activista que tenemos que hacer los editores para darle valor a la cultura escrita"


Cada año, cuando termina el curso Editar para niños: cómo se construye un catálogo, no puedo dejar de admirar los trabajos de los alumnos cuando entregan la entrevista con un editor o editora.  Son entrevistas que dejan ver todo lo analizado en el curso: desde la parte más romántica del oficio de editar hasta las menos prosaicas como la comercialización. La editorial Pequeño editor funciona entre Uruguay -donde viven Ruth Kaufman y Diego Bianki- y Buenos Aires -donde está Raquel Franco-. Y es con Raquel que Marcela y Natalia se animaron a preguntarles algunas cosas sobre esta editorial que ya cumple 15 años de actividad y sigue siendo rabiosamente independiente. Marcela Mangarelli es editora y Natalia Volpe ilustradora, así que esta entrevista me pareció redonda por muchos motivos y es un placer poder publicarla en este blog. ¡Muchas gracias, chicas!

¡SUPERLIJ!: llega la literatura infantil que nos salva de todo

Además de blogs de literatura infantil especializados, sigo varios, digamos, generales. También foros donde personas no especializadas comparten sus lecturas, preguntan dudas y recomiendan libros. Son lugares muy activos, con los pies en la tierra y con sugerencias y preguntas que siempre me gusta mirar con atención pues son la realidad. Muchos de los especialistas en LIJ nos movemos en círculos: leemos lo mismo, participamos en encuentros especializados, y a veces pensamos que todo el mundo va por donde nosotros vemos el camino. Sin embargo, en muchos de estos foros la realidad aparece de otra manera. Y los libros para niños están sujetos a las demandas de los adultos, que buscan en ellos mucho más que lo que buscamos nosotros: literatura, fantasía, y hasta la creación de lectores.

En estos foros es habitual encontrar preguntas como estas:


Cómo se "guardan" los libros: un pequeño homenaje

Según el diccionario del libro, una guarda es la hoja en blanco que el encuadernador pone antes y al final del libro. Como son dos, nos solemos referir a estas hojas como guardas, en plural. Muchas veces funcionan como una sujeción extra para que el libro sea más resistente pero en la historia del libro no tardaron en aparecer bellos papeles que enriquecían las ediciones. En los libros para niños ya nos hemos acostumbrado a abrir los libros y encontrar estas guardas que a veces son un guiño, a veces una decoración, a veces un principio (y final), y siempre una muestra de la creatividad. Se ha escrito poco sobre las guardas en los libros para niños (al final hay dos links a artículos). Desde aquí, queremos rendir un humilde homenaje a algunas guardas encontradas por la red...



Así es la dictadura, Mikel Casal, 2016




Efímera, Stéphane Sénégas, 2016



Adivina quién hace qué, Gerda Muller, 2001



Seis niños en Marte, Jaime Martí Lobo, 2011


























Y además:
Javiera Barrientos escribe en Fundación La Fuente: Librología: de guardas decorativas a guardas narrativas.

Y un estupendo artículo de Elena Consejo: Peritextos del siglo XXI. Las guardas en el discurso literario infantil. 













Grandes fotógrafos que han hecho libros para niños

It is hard? It is easy? M. McBurney

Se ha escrito poco sobre fotografía y libros para niños. En realidad, prácticamente nada. Me sorprende que, viviendo en un mundo tan lleno de imágenes fotográficas, haya tan pocos libros para niños que quieran explorar esta estética. Yo creo que es porque estos libros tienen que hacerlos los fotógrafos y, probablemente, anden en otras cosas que pensando en hacer libros, quizás, menores en su trabajo. Sin embargo, revisando un poco la historia de la fotografía aparecen muchos libros de gran calidad que han marcado una excelente pauta. Libros divertidos, conceptuales, vanguardistas, realistas, con fotomontajes, libros que planteaban estéticas inesperadas, convirtiendo una foto en una manera de percibir el mundo. Y en esta entrada me gustaría rendirles un modesto homenaje.

Algunos monstruos para llevarme a una isla desierta (Pep Bruno)

Foto Rubén Madrid / Cultura en Guada


Pep Bruno es uno de los profes de nuestra escuela y le hemos pedido que nos cuente un poco sobre temas que fascinan a los niños: los monstruos y los viajes. ¿De dónde viene este interés? Nos da algunas claves y nos invita a encontrar más en su nuevo curso.


Algunos monstruos para llevarme a una isla desierta. 
Pep Bruno.

Los buenos viejos cuentos de la tradición oral y sus primos hermanos, los mitos, están cuajados de monstruos; copan bosques, grutas, mares, islas, castillos, laberintos, fuentes… son implacables guardianes de tesoros, vigilantes de puertas, obstáculos insalvables y, en muchas ocasiones, nos acechan al final de muchos viajes. Sin ellos no existirían los héroes, personajes que descubren su verdadero valor cuando se enfrentan a enemigos de talla ciclópea y poderes imposibles de vencer, sin embargo, los héroes ganan y son, desde ese momento, héroes, y lo son gracias a los monstruos que han vencido.

Pieter van der Borcht (1578)


Los monstruos además simbolizan las fuerzas indómitas de la naturaleza que hay vencer o encauzar para dar paso a lo civilizado (aunque este símbolo anda cruzado últimamente viendo las monstruosidades que, parafraseando a Goya, sueña la razón y que devora a la naturaleza; sí, la civilización ha creado sus propios monstruos, y lo que es peor, han salido del plano de ficción para habitar entre nosotros) y las pulsiones caóticas que pugnan en nuestro interior, la personificación del paroxismo (“un yo que conviene vencer para desarrollar un yo superior”, como afirman Jean Chevalier y Alain Gheerbrant en su Diccionario de los símbolos, en Herder).

Teniendo las funciones que tiene el monstruo dentro de las historias (como antagonista fundamental y motor de la acción) y en el plano simbólico (como caos exterior o representante de nuestras pulsiones y deseos ocultos) es lógico que los monstruos hayan dado el salto de los cuentos tradicionales a los territorios de la literatura infantil y juvenil.

Si me encontrara en la tesitura de que tuviera que elegir algunos monstruos para que me acompañaran a una isla desierta, dejando a un lado los que tanto disfruté en mi infancia (y sigo disfrutando ahora) de entre los que aparecen en mitos y cuentos tradicionales, y ciñéndome a monstruos de la LIJ contemporánea que habitan en libros álbum, creo que estos serían mis compañeros de viaje.

El primero libro de monstruos que elegiría, sin duda, sería Donde viven los monstruos, escrito e ilustrado por Maurice Sendak, y publicado en Alfaguara. Un viaje al lugar donde habitan los más poderosos monstruos: dentro de nosotros mismos. Unos monstruos tentadores (quizás el más hermoso catálogo de monstruos jamás antes visto) que nos invitan a quedarnos, a ser uno entre ellos en esa fiesta infinita, aunque eso signifique que nos devoren. Un libro absolutamente imprescindible, una lectura maravillosa.




En segundo lugar me costaría elegir alguno entre los monstruos soñados por David McKee, ya sea el propo Ahora no, Bernardo (actualmente en Anaya), o Dos monstruos (también en Anaya) o Tres monstruos (en Ekaré). Pero como he de llevarme sólo a uno, y quizás por lo importante que fue para mí como escritor a la hora de crear mi propio monstruo, me quedo con el monstruo de Ahora no, Bernardo, un monstruo que en algún momento fue niño (y que dejó de serlo, ay. Si queréis saber por qué, el libro os espera).




El tercer monstruo que me llevaría a esa hipotética isla sería, sin duda, El Grúfalo, escrtio por Julia Donaldson e ilustrado por Axel Scheffler, un libro que ha tenido desigual fortuna con las diferentes ediciones y, sobre todo, traducciones al castellano. El Grúfalo es un monstruo que creíamos (incluso el ratón protagonista lo creía) una invención, una ficción, pero que, como ocurre en los peores sueños, se hizo carne. Afortunadamente el protagonista del libro tiene tanto de pequeño como de astuto. Todo en este cuento me gusta, es perfecto de cabo a rabo, y la resolución, maravillosa.





Este cuarto título lo traigo porque fue el primer cuento que conté que tenía un monstruo como protagonista, se trata de ¡Papá!, de Philippe Corentin, en Corimbo, y de él me gusta mucho mucho el juego de espejos, el cambio de punto de vista, la relativización de la idea de normalidad y monstruosidad. Una lectura que me trae muchos y muy buenos recuerdos, y un libro que sigo disfrutando.




Y para terminar os traigo un monstruo que me acompaña desde mi infancia, se trata de Tragasueños, el cuento escrito por Michael Ende e ilustrado por Annegart Fuchshuber (mi edición es de Juventud), un monstruo bueno que nos ayuda para vencer a las pesadillas, tierra de oscuridad y malos monstruos.





Todos estos monstruos y unos cuantos más nos acompañarán la próxima semana en el curso online ¡Qué bello es escribir! (II), un curso que es continuación de la primera edición y que, como ésta, desarrolla unas cuantas decenas de propuestas de escritura lúdica a partir de libro álbum.


¡Qué bello es escribir! (II) cuenta con dos grandes temas: el primero de ellos está centrado en los viajes (viajes cercanos y lejanos, viajes insólitos, viajes hacia uno mismo o por el mundo, viajes surrealistas y científicos… viajes como vidas); el segundo se adentra en el territorio de los monstruos (que, como veis, es un tema bien interesante). Tres clases para disfrutar una semana completa.
Nos encontramos la próxima semana jugando libros y escribiendo sueños.

Saludos


Imparte: Pep Bruno
Del 6 al 12 de febrero
25€

La literatura infantil en España ¿va bien? Balada triste de las cifras

El 22 de noviembre se celebraron en Madrid las VIII Jornadas Intersectoriales de Literatura Infantil y Juvenil. Con este nombre tan técnico, y organizado por el Consejo General del Libro, se acercaron a charlar diferentes profesionales que trabajan con libros para niños. Nos habían entregado previamente un documento con los números y las cifras. Aproveché para volver a leer el informe del Observatorio del libro y la lectura que se publicó en marzo del 2016, Los libros infantiles y juveniles en España 2014-2015, con el que refresqué algunos datos y pude poner todo en perspectiva. Como todo lo que tiene que ver con las estadísticas, hay que mirar con lupa y cuidado los números, pues cantidades que pueden parecer positivas en un primer momento, se revelan negativas cuando se cruzan todos los datos. Hace escasos meses,  Manuel Gil analizaba en su estupendo blog las últimas noticias sobre comercio interior y, una de sus conclusiones era que:  "Otro elemento de reflexión es la caída [de ventas] de la literatura infantil y juvenil un 5,9%. Hay quien atribuye la caída a la inexistencia de sagas que tiren del mercado, en mi caso lo atribuyo a la saturación del propio mercado. A esta área de la edición han entrado casi todas las editoriales y han colapsado el segmento. A un panal de rica miel... Lo que era un buen negocio para unos pocos ahora es un mal negocio para todos" 

Pero... ¿leen los bebés?

Kate Alizadeh
Nuestra entrada de hoy la ha escrito Carolina Lesa Brown. A Carolina la conozco desde hace algunos años y siempre he admirado su trabajo como editora, especialista en libros para niños, y madre. Recientemente ha inaugurado un blog, Cuando te presento el Mundo o, como ella misma lo define: Libros, autismo, escuela y otras experiencias ligadas a la lectura. Un espacio interesantísimo para pensar la lectura desde distintos lugares. A Carolina le pedimos que nos preparara un curso en la escuela online de anatarambana sobre lectores y primera infancia. Ese curso lo hemos llamado Atrápame si puedes, y me encanta cómo Carolina aborda el tema. ¡Muchas gracias, Caro, por tu generosidad!

Tomi Ungerer contesta con dibujos a preguntas filosóficas de los niños

No he podido resistirme: Ungerer es inagotable. Durante un tiempo colaboró con la revista francesa de filosofía Philosophie Magazine contestando a preguntas filosóficas de los niños. Contestando con dibujos, claro, en los que deja notar su chispa y humor, además de unos breves textos en los que da lecciones. Como cuando Adeline le pregunta por qué la oscuridad da miedo, y él, después de algunas explicaciones, concluye: La oscuridad da misterio a la realidad, condición ideal para inventarse historias increíbles. Desde luego no son respuestas con las que uno se pueda conformar de buenas a primeras. Y así Ungerer aplica el método filosófico de la pregunta en la respuesta para llevar a los niños por los caminos inexorables de la duda.

Aquí van algunas perlas:


¿Cómo se aprende a ser papá? -Simon, 6 años


¿Se puede pensar cuando estás muerto? - Manon, 6 años



¿Qué hay en la oscuridad que nos da miedo? -Adeline, 8 años



¿Por qué hay tantos libros? -Manon, 5 años



¿Por qué hay que poner las cosas bien? -Valentine, 3 años






Links de la página de Tomi Ungerer.



"El libro en papel tiene el futuro asegurado" Entrevista a Mercedes Bouzo, Narval editores

La semana pasada apareció la entrevista a Verónica Uribe, realizada por Bernardita Cruz en el marco del máster Gretel y mi curso Editar para niños: cómo se construye un catálogo. La entrevista que hicieron Nieves Muñoz y Ana Paula Tósca a la editora de Narval, Merceces Bouzo, es igualmente interesante, y me gustaría compartirla en este blog. Mostrar el trabajo de los editores, sus retos, sus dificultades y alegrías, me ayuda siempre a pensar en el largo proceso que significa que un libro llegue a las manos de los lectores. Con editores sensibles, inteligentes y que piensan su trabajo para niños y no para el mercado, no sólo la producción de libros infantiles se ve enriquecida, sino también nuestro trabajo.

“Para mí siempre ha sido muy importante hacer libros realmente destinados a los niños” Entrevista a Verónica Uribe (ediciones Ekaré



Durante el curso que imparto en Gretel de la Universidad Autónoma de Barcelona, Editar para niños: cómo se construye un catálogo, el último trabajo que les pido a los participantes es una entrevista con un editor. Bernardita Cruz eligió para preguntar a Verónica Uribe, corazón y alma de Ediciones Ekaré, editorial a la que acompañamos desde aquí con mucho cariño y admiración. Por eso no pude resistir pedirles autorización para compartir esta excelente charla con nuestros lectores. A Verónica la conocí en Chile en un ya lejano 1997, pero aquel año se inició una bonita amistad que todavía hoy se mantiene hoy. Mi admiración por su talante y buen hacer ha crecido a lo largo de los años, y su catálogo, ejemplar y siempre innovador, un estímulo para mi trabajo. Desde la sede de Ekaré Sur sigue una intensa tarea incorporando temas y asuntos chilenos. Según leía esta entrevista me parecía estar viéndola delante de mí y hablando conmigo, como siempre, con gran generosidad.

Cómo escribir un best-seller para niños (y no morir en el intento)

¿Qué escritor o escritora no ha sufrido al abrir el sobre de su liquidación de derechos? ¿Quién no ha pensado en escribir un gaturro, un diario de cualquier tipo de Greg, un capitán calzoncillos, o descubrir el secreto de Geronimo Stilton para fabricar libros que produzcan la tranquilidad de poder pagar las facturas y darse alguna que otra alegría? Si, estamos de acuerdo: la mayoría de los best-sellers para niños nos dejan indiferentes, son una plaga a la que hay que combatir, ¡odiamos que existan! ¡son perniciosos para la lectura!... pero, como sufridos escritores, ¡quién no superara alguna vez la cifra de los 10000 ejemplares vendidos! ¡Quién fuera un Juan Muñoz y tuviera un Fray Perico y su borrico para vender más de medio millón de ejemplares y comprarse unas parcelitas en Ávila....!
Claro que revisando la lista de los best-sellers de todos los tiempos, no siempre han sido obras que muchos escritores firmarían con su nombre auténtico. A propósito de este tema, tuve por fin tiempo de leer un libro largamente postergado: Código best seller. Las lecturas apasionantes que han marcado nuestras vidas (Temas de Hoy, 2011) del periodista cultural Sergio Vila-Sanjuán, a quien leo con mucho gusto en sus columnas del diario La Vanguardia.

Pequeños rebeldes (o sobre la dulce literatura para niños actual)

Max y Moritz
En la actualidad la mayoría de los libros para niños parece haber salido de una pastelería: lucen bonitos, están bien hechos... y son excesivamente dulces. En las raras ocasiones en que sus personajes son niños –y no animales o adultos– se trata de niños buenos, que ayudan a los mayores, que confirman la validez de determinados valores y que hasta dan la impresión de saber más del mundo que los propios adultos. Esos mismos adultos que insisten en que los pequeños crezcan con estas lecturas. En el extremo opuesto, pienso en lo mucho que a los pequeños lectores les gustan los personajes que son niños malos. No es difícil adivinar por qué se abre una brecha entre el exitoso (y despreciado por los adultos) Diario de Greg y los libros buenos y bonitos que los mediadores se empeñan en que los pequeños lean: Greg dice las cosas que piensa sin importarle la opinión de los demás.

Lo que Chile esconde... (y seis estupendos libros de regalo)

En 1995 viví durante un año en Santiago de Chile. No eran buenos tiempos en aquel país donde todavía se percibían las tensiones de la joven democracia. Tampoco facilitaba mucho que lo más moderno que había en esa época era el fax. Sin embargo fue un año emocionante en el que hice dos amigos todavía muy queridos, Manuel Peña y Verónica Uribe que tuvieron la ocasión de compartirme su ciudad. 

En octubre del año pasado fui invitada por Gonzalo Oyarzun, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas (SNBP), para dar la conferencia inaugural del seminario anual, que se celebraría en la ciudad de Santiago. Fue un momento muy emocionante, volver después de 20 años, pero aún más impresionante fue ver el gran movimiento en torno a la literatura infantil, la cantidad de gente haciendo cosas en favor de la lectura, y el entusiasmo y alegría que se percibían en la ciudad, ahora nueva para mí. Fueron diez días nada más. Diez días trepidantes, a veces con varias actividades en un día en las que percibí esta gran actividad y en los que pude apreciar el trabajo de varios colectivos. Y todo ello es lo que quiero compartir y, sobre todo, agradecer.

"Vivimos en un mundo cruel. Los niños deben luchar para llegar a sus fines. Las tías aplastadas son una fantástica compensación" Gracias, Roald Dahl


Para muchos, Roald Dahl es un provocador y un moralista que alienta a los jóvenes lectores a enemistarse de antemano con el mundo adulto, retratado de manera injusta y desproporcionada. Pero Dahl ha sabido escapar de esta opinión de "especies de mujeres desagradables que no tienen sentido del humor" afirmando que el poder de liberación de este humor con frecuencia devastador le permite al niño exteriorizar por la vía de ficción sus propias angustias y el peso generalmente insoportable de lo no dicho o que no se puede decir. Porque, ¿ qué importa que unas tías profundamente desagradables acaben aplastadas por el peso de un melocotón gigante si eso permite al pobre James huir de su tiranía? ¿O que Jorge, temeroso de su abuela, "una vieja egoísta y regañona" le prepare una maravillosa medicina que la hará desaparecer? Lo que importa en los libros de Dahl es siempre el niño, generalmente hábil, inteligente y atrevido que, en ocasiones, tiene poderes mágicos; "vivimos en un mundo cruel. Los niños deben luchar para llegar a sus fines. Las tías aplastadas son una fantástica compensación". Y sin duda, su conocimiento del mundo de la infancia y el recuerdo de la propia le lleva a escribir cuentos en los cuales los niños adoran todos los personajes y situaciones exageradas, incluso en las dos mil cartas que recibía semanalmente en su casa de campo los niños siempre le comentan con entusiasmo estos aspectos.

Autores sin editores (IV): el caso de Wonder Ponder y cómo unas creadoras montan una editorial exitosa

Conocí uno de los blogs de Ellen Duthie y me fascinó el buen gusto de esta mamá que parecía salir de la nada y los interesantísimos diálogos que entablaba con su hijo después de la lectura de los libros. Diálogos inteligentes, con agudas miradas a lo literario, y con la hermosa sensación de estar sentados en el sofá viendo algo querido y familiar. Luego Ellen fue abriendo más blogs ("¿cómo lo haces?" -recuerdo haberle preguntado-) y mostrando uno de sus centros de interés: la filosofía para niños. A otra de las protagonistas de este proyecto, Daniela Martagón, la conocí cuando estaba recién llegada de México para hacer el máster de libro álbum de iconi: pasamos un año estupendo descubriendo cómo su talento se amplificaba, cómo aprovechaba cada minuto y cada oportunidad para desarrollar de una manera vertiginosa su proyecto como ilustradora.

Tarambanea por el blog

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